Golpes en bajos del coche (Carter, elementos de suspensión, tubo de escape, etc.); Pérdida o rotura de llaves; Ruedas y neumáticos; Desperfectos en la tapicería; Lunas y cristales; Repostaje de combustible erróneo; Conducción temeraria o bajo los efectos del alcohol u otras drogas; Multas y sanciones de tráfico ni grúa en caso de accidente por culpa del conductor. Estas circunstancias no están cubiertas por el seguro y debe hacerse responsable el arrendatario.